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Jairo Niño, asesinado en Piedecuesta, era un hombre muy conocido

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Jairo Niño, asesinado en Piedecuesta, era un hombre muy conocido

Herido de muerte, fue trasladado en un taxi hasta el centro médico. Aunque el recorrido fue corto, Jairo no resistió.
Un posible ajuste de cuentas habría sido la causa de este cruel ataque a sangre fría.

Los balazos que recibió Jairo Niño Jiménez fueron certeros, porque a pesar de que el hospital queda a una cuadra de donde le hicieron el atentado, no llegó con vida.
Ocurrió en la esquina de la carrera 5 con calle 3 de Piedecuesta, dentro de un establecimiento comercial, cuando compartía tragos con un amigo.
Durante todo el tiempo que estuvo allí lo habría vigilado un sicario, quien esperó el ‘momento perfecto’ para ingresar y dispararle 6 veces: 4 balas atravesaron su pecho, y dos más la cabeza.
Herido de muerte, fue trasladado en un taxi hasta el centro médico. Aunque el recorrido fue corto, Jairo no resistió.
Un posible ajuste de cuentas habría sido la causa de este cruel ataque a sangre fría.

El ataque se perpetró cerca a la cancha Municipal/ Jaime Moreno.

¿Cómo ocurrió?
A las 4:30 Jairo, aprovechando su descanso de lunes festivo, se sentó a compartir unas cervezas. Llovía en Bucaramanga y el área metropolitana por lo que había poca gente en las calles.
Hasta la cancha Municipal, que por lo general es concurrida, estaba vacía. El agua los espantó a todos menos al sicario, quien desde la distancia lo observaba y de forma sigilosa entró a la tienda donde desenfundó su arma.
Para los testigos, lo más sorprendente fue que salió caminando por la calle 3.
A mitad de cuadra agilizó el paso y más adelante se habrá subido a un carro que lo esperaba. Nadie intentó detenerlo pues en sus manos llevaba el revólver. Iba con tapabocas, gorra, gafas y una chaqueta.

¿Quién era Jairo?
Jairo era conocido en gran parte de Piedecuesta; aunque era ‘buena gente’ le endilgaban varios delitos.
Su nombre figuraría en procesos judiciales por delitos como fuga de presos, hurto calificado y porte ilegal de arma de fuego.
Quienes lo conocían aseguran que vivió más en la cárcel que por fuera.
Desde hacía 5 años estaba libre y se desempeñaba como mototaxista; también vendía chance y rifas. Este lunes, un asesino acabó con sus días de libertad. Su suerte estaba echada.

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