fbpx
Síguenos en redes

Q'hubo Bucaramanga

Juan Carlos y su familia llevan 25 años vendiendo lechona en Bucaramanga

Así pasó

Juan Carlos y su familia llevan 25 años vendiendo lechona en Bucaramanga

A Juan Carlos Pabón Amaya se le cumplió el sueño de niño; ser el dueño de su propia empresa. Su infancia la pasó entre corrales y cerdos. Ayudaba a limpiar, empacar y hasta vender lechonas.

A Juan Carlos Pabón Amaya se le cumplió el sueño de niño; ser el dueño de su propia empresa.

Su infancia la pasó entre corrales y cerdos. Ayudaba a limpiar, empacar y hasta vender lechonas.

Como dice él, “me metía en todo”, pero era más por el gusto de aprender y saber que algún día ese anhelo se le haría realidad.

“Tenía 12 años y en el barrio La Feria han sido muy populares las empresas de lechonas. Comencé a trabajar ‘de todero’. Era un inquieto por ayudar y siempre estar encarrilado a conocer del negocio”, comenta.

Hoy, 25 años después, ser un curioso del tema, le ayudó a formar su empresa y ser embajador de uno de los productos típicos del barrio La Feria, la lechona.

“De niño para mí era más que un juego aprender, luego a los 17 años comencé ya a trabajar de lleno; pasé por varias empresas, administré y conocí muchos secretos”.

Dos años después, me creé una lechona especial, diferente, decidí independizarme y formar lo que hoy llamamos Lechoncitos”, dice Pabón Amaya, orgulloso de tener su fábrica desde 1.996.

Pero Juan Carlos no está sólo en este mundo de la gastronomía santandereana, detrás de este proyecto, que comenzó como un emprendimiento, está su esposa Tatiana Celis, una mujer amable, sencilla, pero con una filosofía de negocio única.

“Este sueño es muy familiar. Mi compañera de trabajo es una ‘guerrera’. Tatiana y mis hijos han sido apoyo fundamental y una ayuda permanente en este proyecto, que le brinda a la ciudadanía un espacio para almorzar y cenar”, dice Juan Carlos.

Tener una lechona empacada al vacío es uno de los retos que tiene Juan Carlos y su familia. Esperan continuar siendo unidos y sirviéndole a los bumangueses. /FOTO: SUMINISTRADA

¿Cómo formó el proyecto?

“Amo esta profesión, es mi pasión y el querer hacer las cosas de la mejor manera ha sido mi éxito”, argumenta Juan Carlos, quien sostiene que al inicio no fue fácil, pero que con esfuerzo y dedicación todo se logra.

“El proyecto comenzó en una casa del Girardot, allá hacíamos todo el proceso, luego adquirí una casa en La Feria y nos dimos a conocer. Como acá en la región no hay matadero de cerdo, el producto viene de Cali, pues el Invima está muy al tanto de todo”.

“Quisiéramos que en Santander volviéramos a tener un sitio para poder comprar. Ya estamos en la lucha de poder darle fuerza la asociación de lechoneros y así comenzar a hacernos fuertes en el mercado, para destacar al barrio La Feria y a todas aquellas empresas que luchan día a día por nuestra gastronomía”, concluye  Juan Carlos, ganador de un Lechona Máster.

‘Secretos’ de las lechonas

Así como Juan Carlos son muchas las familias que en Bucaramanga tiene fábricas de este producto, insignia de la comuna 4 de la ciudad.

El secreto, dice él, es que cada una ofrece productos de calidad, con su toque.  

“Nosotros tenemos tres productos: tradicional, especial y súper especial. Con Carne, pollo, salchicha ranchera y huevo de codorniz. Muchas empresas también han incorporado otros platos como llanera, cerdito a la cubana, picadas criollas, mixtas, costillitas, carne oreada y fresca”.

“El toque se lo da cada uno. En la ciudad hay muchos ejemplos de empresarios que empezaron de abajo, de la nada y hoy tienen empresa, generan empleo y condiciones adecuadas”.

Agregue a Q'hubo Bucaramanga a sus fuentes de información favoritas en Google Noticias aquí.

Más de Así pasó

Arriba