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Oswaldo Candela es un repartidor de abrazos en las calles de Bucaramanga

Así pasó

Oswaldo Candela es un repartidor de abrazos en las calles de Bucaramanga

Oswaldo Candela Flórez regala abrazos en las calles de Bucaramanga. Los domingos sale con su cartel, dispuesto a escuchar las historias de los transeúntes

Por: Luis Álvaro Rodríguez

Fotos: Marco Valencia

Oswaldo Candela Flórez regala abrazos en las calles de Bucaramanga. Los domingos sale con su cartel, dispuesto a escuchar las historias de los transeúntes, sus preocupaciones y regalarles alguna palabra de consuelo. Sus razones son varias.


Hace un par de semanas, Candela Flórez (29 años) recibió una llamada a eso de las 11:30 p. m., era un amigo de infancia pidiéndole ayuda. Sin pensarlo, tomó las llaves de su moto y salió a buscarlo. Su amigo estaba “destrozado, incluso me decía que quería lanzarse del puente de la novena (Viaducto Alejandro Galvis Ramírez)”, dice Oswaldo, quien logró evitar que ese pensamiento se consumara. “Lo llevé a la casa como a la 1:30 (a.m.)”, puntualiza.


Meses antes de morir como consecuencia de un cáncer gástrico, Smalia Julieth Candela le pidió un favor a su hermano Oswaldo: que no dejara pasar a los vecinos que la visitaban diariamente para orar. Ella, de 28 años, quería compartir esa tarde con él. Hablaron un rato de lo cansada que se sentía por culpa de la enfermedad. Smalia le pidió que la acercara al balcón del apartamento, quería lanzarse desde el cuarto piso. Oswaldo logró convencerla para que cambiara de opinión y se fundieron en un abrazo, él recuerda las palabras de su hermana: “Yo lo amo mucho hermano, lo amo hasta el cielo, ¿oyó?”.


Luego de esos sucesos que han marcado su vida, Oswaldo decidió salir a las calles para brindar una palabra de apoyo, ser una “voz de aliento” para quien lo necesite. “Lo hice un par de horas y recibí más de 300 abrazos de gente de diferentes estratos sociales, que me abrazaban y me contaban la historia que estaban viviendo. Fue muy satisfactorio para mí, saber que puedo ayudar a la gente con la experiencia que he tenido, con escucharles un poco”, dice Candela Flórez, quien trabaja en las mañanas como domiciliario y en las tardes en un emprendimiento familiar.


“Que no tengan ese miedo de hablar, de buscar ayuda”, esa es la razón fundamental por la que Oswaldo espera seguir adelante con su campaña.

Un problema mayor


Durante este año, en Bucaramanga se han presentado 16 suicidios y 425 intentos, según cifras del equipo de salud mental de la Secretaría de Salud. La mayoría de estos casos se ubican en adolescentes y jóvenes, entre 15 y 29 años.


“Pide ayuda, yo te ayudo, hablemos” es una estrategia liderada por dicho equipo, que “promueve la creación de redes de apoyo comunitario para que entendamos que la salud mental es un asunto de todos”, destaca una de sus voceras, quien añade que es necesario contemplar el uso de los servicios de atención cuando se requiera.

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