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Gabriel da ‘señales’ de esperanza en las calles de Bucaramanga

Así pasó

Gabriel da ‘señales’ de esperanza en las calles de Bucaramanga

Gabriel Castellanos se volvió viral en las redes sociales, porque un ciudadano lo grabó con una paleta preventiva dando vía a los peatones en un semáforo de la carrera 33. Esta es su historia.

Su nombre es Gabriel. Desde hace 24 años es taxista, de esos ‘buena papa’ y servicial. Nació en Jericó, Antioquia, pero lleva 45 años viviendo en tierras santandereanas, habiendo llegado de manera inicial al casco antiguo de Floridablanca donde comenzó su proyecto de vida.

Muy orgulloso de su profesión sale todos los días desde las 6:00 de la mañana, a recorrer las calles de la ciudad bonita y el área con el propósito de servir a la comunidad.

Esta semana se volvió viral en las redes sociales, porque un ciudadano lo grabó con una paleta preventiva dando vía a los peatones en un semáforo de la carrera 33.

Q’hubo lo contactó y esta es su historia.

Gabriel Castellanos está a punto de cumplir 54 años, el 24 de diciembre. Aunque llegó a Floridablanca en 1976 hoy junto a su esposa y sus tres hijas vive en el barrio Molinos del Campo en Piedecuesta.

Dice que su profesión como taxista no la cambia por nada y eso le dio la ‘ruta perfecta’ para estudiar.

“Soy tecnólogo en Servicios de Salud; estudié la carrera en Fitec, pero luego hice un Técnico en Gestión Social en la Ecam de Floridablanca”, comenta este antioqueño.

El tiempo y unos ahorros de su profesión, de carrera en carrera, fueron suficientes para graduarse como profesional y dedicarse de forma plena al volante.

Su quehacer como conductor lo combina con su labor social al peatón.

“La idea nació porque vemos un cambio total de comportamiento humano. Bucaramanga pasó de ser una ‘ciudad bonita’ a una capital caótica en movilidad.

“Queremos pasar por encima del otro, no nos importa la vida del ser humano. Vemos una persona de la tercera edad bregando a cruzar una cebra y le echamos el vehículo y así no es”.

Dice que solo pierde 30 segundos en la vía para ofrecerles respeto a los peatones.  

“Llevo un mes con esta pedagogía. Las personas ven el mensaje lo aceptan. El transeúnte queda agradecido y quienes están detrás mío aprenden un poco más de respeto al ciudadano”, argumenta este conductor de la empresa Cádiz SA, quien a diario recorre 200 kilómetros en su ‘amarillo’.

¿Qué le dice el pasajero?

“Voy  en el taxi y me sacan la mano para prestar el servicio. Lo primero que hago es orillar el vehículo y sacar la paleta”.

“La gente queda sorprendida y dice: que enseñanza tan buena, usted no parece de Bucaramanga y se ríen. Cuando voy en un semáforo saco la paleta para que el peatón pase y hasta el momento todos han aceptado esta pedagogía”.

Envidia de la buena

En su ruta se encuentra a cientos de compañeros y muchos quieren seguir el ejemplo, mejorar el concepto que tienen los ciudadanos frente a los conductores de taxis.

“Me he encontrado compañeros y particulares que me dicen que esto es una labor social. Es envidia de la buena.

“Una señora me preguntó dónde vendían la paleta para ella comprarla; le encantó la idea.

“Es algo diferente. Se ríen, me hace con el puño que bien y es un mensaje muy bonito al conductor: respetemos al peatón porque es un ser humano”. Ojalá se multiplique el mensaje.

¿Qué les dice a las entidades de Tránsito?

“En otros países se invierte en pedagogía. El llamado es que inviertan en el peatón y en la movilidad. Floridablanca es de las cuatro ciudades metropolitanas que en el último tiempo hacen pedagogía, mientras en Bucaramanga es preocupante el tema movilidad.

“Creo que fue un error las ciclorrutas porque la ciudad no está preparada. No tenemos vías. Invirtieron en recortar las vías principales. Hoy la realidad es que las ciclorrutas las utilizan los motociclistas y al transporte público le quitó tránsito”.

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