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Un año de la avalancha en Piedecuesta

El prado carcomió algunos de los lugares más representativos de la tragedia. La casa de los Reyes fue uno de ellos. /Foto: Marco Valencia

Así pasó

Un año de la avalancha en Piedecuesta

Hoy se cumplió un año de la tragedia que dejó 5 personas muertas y tres desaparecidas.

Alrededor de la Quebrada La Grande, la naturaleza floreció de nuevo, pese a que hace un año arrasó con ocho personas y dejó más de 200 damnificados.

Las voces que pedían ayuda, dejaron un eco que con el paso del tiempo, no se ahoga.
“Esa fue una tragedia que no se olvida, fue muy traumatizante. Ocurrió a media noche y yo acababa de cerrar mi tienda, lo que se vio y se sintió fue impresionante.

“’Toteaban’ las latas, gritaba la gente y eso se llevó la casita de al frente, donde se libró Dilan y el papá, pero la mamá y los hermanitos no”, recordó Mario Cote, residente del Guamo.
Su hijo, también fue uno de los testigos y no se saca de la cabeza la impotencia que sentía de no poder ayudar a sus vecinos ante los gritos de auxilio.

No apareció la niña


Aunque los cuerpos del hermano mayor y la mamá de Dilan, Ingrid Hernández, aparecieron meses después, el de la hermana no y hasta el sol de hoy, no tienen respuesta.

Esta redacción conoció que el padre de Dilan, Fabián Jaimes, se encuentra trabajando en una finca en la Mesa de Los Santos, pero se no pudo establecer contacto con él.

En la casa de los Reyes


El panorama en Boquerón, otro de los lugares más afectados, sería aún más desalentador si no estuviesen ejecutando las obras de mitigación de riesgo en la vía a Bogotá que ya están bastante adelantadas.

La vivienda en la que residía la familia Reyes, también recordada porque perdieron a tres de sus familiares, quedó borrada desde ese día y los pedazos que quedaron están cubiertos de pasto.

Un costal verde intenta cubrir la tristeza que se siente, esa que recuerda cómo en la madrugada de ese miércoles de ceniza, el Río Manco se llevó a tres de los cinco integrantes de la familia que vivían allí: a la señora Isorina Lizarazo y a sus hijos Alejandro y Abelardo Reyes.

De ellos el único cuerpo que apareció fue el de Abelardo, unas horas después de la tragedia, sin embargo, un año después, esta familia sigue con la incertidumbre y el dolor de no poder decirle adiós a quienes más querían.

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