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Con cactus, suculentas y macetas, inmortalizan las celebraciones de sus clientes en Bucaramanga

Mediante cactus, suculentas, macetas y decoraciones, Francisco y Katherine desean inmortalizar las celebraciones de sus clientes.

Las primeras clases de jardinería de Francisco Andrés Ávila consistieron en ir a caminar junto a su abuelo materno, Francisco Amado, por los alrededores de San Andrés, Santander.

“¡Vea! Esta planta sirve para la tos y esta otra es para el desaliento” le señalaba atentamente el longevo señor a su nieto, quien años después tomaría dichas enseñanzas como el génesis de un negocio enfocado en que los aún no han nacido y los que ya vivieron.

El mayor descubrimiento de Francisco Andrés fue precisamente hace 6 años cuando en un fugaz paso por Guaca, un municipio santandereano muy frío y lleno de verde, encontró una cosecha natural de suculentas. 

“Habían tantas de esas plantas que parecían una plaga. Justamente lo que abundaba ahí, era escaso y valioso en la ciudad. Así que llené mi auto de colinos para sembrar” relata Ávila, quien ese entonces se dedicaba a la siembra de papayos.

Sembrar regalos

El Renault 4 de Francisco se llenó hasta el techo de suculentas oriundas de la provincia García Rovira. Su casa se convirtió en el salón de clases ideal para sembrar, aprender y germinar cada vez más de las plantas desérticas. 

“Poco a poco me especialicé en suculentas y venderlas era un buen negocio, pero me faltaba un factor que disparara la idea” reveló el entusiasta emprendedor. 

Toda especie vegetal, sin importar su tamaño, necesita de una maceta para albergarse en su nuevo hogar. Con el fin de mejorar la presentación y la idea del negocio, ávila se propuso dominar la disciplina de manufacturar macetas a base de cemento.

En junio de 2022, a base de cemento blanco y caolín, salieron al mercado la presentación de una pequeña suculenta en su maceta de 5 x 5 milímetros. 

“Al principio, algunas se espolvoreaban al apretarlas y otras salían despotricadas. Eso era porque no tenía el método adecuado para endurecer la solución sin cocinar el recipiente” reveló el joven oriundo de San Andrés. 

Pero convencido de la idea, decidió que su servicio tenía que enfocarse en dar a sus clientes un producto que sirviera como un obsequio válido para cualquier celebración o conmemoración.

Plantar recuerdos

Katherine Torres, esposa de Francisco Andrés, tan solo por probar, llenó de cera de vela una de las blancas macetas. Le agregó toques delicados de acuarela de colores y finalmente alojó una tarjeta de felicitación. 

El resultado de este experimento se posicionó como el regalo perfecto para repartir en babyshowers, los adornos de mesa ideales en celebraciones de 15 años e incluso un presente delicado en los cabo de años. 

“Empezamos a ofrecer estos detalles en redes sociales y llegaban clientes tanto dentro como fuera del área metropolitana. Eran pedidos de centenares de unidades” informó Torres. 

Con un catálogo de productos y servicios definido, a inicios de 2023,  la pareja se aventuró a darle nombre y logo a su emprendimiento. Producto de su amor, el hijo entre Francisco y Katherine, se llama Andrés y tiene 14 meses de edad. 

Tanto padre como madre, decidieron que los bellos momentos de sus clientes debían ser enaltecidos por el miembro más importante de la familia Ávila Torres y bajo esa iniciativa, nacieron ‘Los Recuerdos de Andrés’.

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